Colección "Decembrina"

Hay luces que no se apagan a pesar del frío que agobie el alma, llegan a tu vida con la calidez que necesitas y por más que el tiempo les persiga, y aún con las cicatrices y heridas, iluminan cada uno de tus días...
-ML

Son más de cuatro las paredes que rodean los lugares más reconditos del ser, épocas dónde la mesa tiene más lugares vacíos, dónde las cajas ya no son envueltas, dónde las copas son botellas... El frío, ya no es el invierno de afuera, sino la soledad y crueldad tras el cristal del portal, adornos y torres de luces que no amenizan la falta de sentimiento, ese que te hacia volver a cuando pequeño, dónde la alegria desbordaba, dónde aún soñabas... Dónde ellos aún te acompañaban, dónde la casa era pequeña y ahora es un castillo en el cual solo hay un alma...
-ML

La bondad de aquellos que dedican su tiempo a llenar el vacío de otros, no es más que llenar su propio vacío... La simpleza del ser, sin embargo, te empuja a llenar vacíos de quienes no pueden retribuírtelo de ninguna forma, y es ahí donde te deslindas de la obligación de hacer algo que sabes que hará bien a otro y volverá a ti al menos con una sonrisa o un gracias; haces algo con tal desinterés tal cual verdadera bondad...
-ML